¿La privacidad es importante?

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¿La privacidad es importante?

On abril 20, 2016, Posted by , in Privacidad, tags , With No Comments

La cuestión de por qué es importante la privacidad o no es una pregunta que ha surgido en el contexto de un debate global, acelerado por las revelaciones de Edward Snowden de que Estados Unidos y sus socios, sin el conocimiento de todo el mundo, han convertido Internet en un vigilante global.

El asunto de la privacidad no debería entrar en el terreno de la libertad de expresión, aunque cada país tiene sus propias leyes sobre el asunto. Sirve para ver la libertad de la que dispone, si uno se mueve, nota las cuerdas que le ata y puede ver dónde están los límites que le impone su gobierno.

La privacidad no tiene que ver con que se tenga algo que ocultar o no, sino lo que se está mirando del usuario, si es importante o no: no es lo mismo que se sepa el número de cuenta bancaria o el mensaje que se ha enviado a alguien en secreto, contra el estudio de la cantidad de veces que se usa una aplicación para analizar si se puede mejorar esta. En este caso, estaremos tratando dos tipos de datos diferentes, los personales y los de usuario.

Obviamente, hay que tener control con lo que se publica en la red. Hay muchos casos de gente que ha puesto una fotografía en twitter de su flamante nueva tarjeta de crédito, mostrando bien sus números, para poco después publicar que les han dejado la cuenta bancaria a cero. Incluso alguna internauta indica que el número de seguridad coincide con su cumpleaños, u otros que no aprenden y después de anular la primera, vuelven a poner la foto de una segunda tarjeta.

<h2>Un mundo con privacidad</h2>

La sociedad ha cambiado. El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, indica que cuando comenzó a diseñar la red social más popular, la gente le preguntaba: ¿y para qué quiero poner mi información en internet? Poco después, los blogs revolucionaron la forma de comunicarse y todo el mundo quiere compartir sus experiencias con otros usuarios.

Según Zuckerberg, el crecimiento y expansión de las redes sociales significa que ya no hay esperanza para que la gente disponga de privacidad. Según este, es una norma social que ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. Es posible que esto vaya cambiando, pero tampoco hay que exagerar: no significa que quien quiera pueda entrar en internet y ver si alguien ha ganada o perdido peso durante ese mes o todo el historial amoroso de una persona, aunque sí que es difícil de controlar que salgamos de fondo en una fotografía que una adolescente se ha hecho en la playa y ha sido compartida por todo el mundo. Como se dice en internet, no se pueden poner puertas al campo.

El cambio del punto de vista sobre la privacidad se nota sobre todo en la juventud. No es que los chicos más jóvenes no valoren su privacidad, es que la ven desde un punto de vista diferente. Como indicaba Danah Boyd, experta en redes de Microsoft, las viejas generaciones pueden pensar en su propio hogar como un espacio privado. Las nuevas generaciones no lo ven así: no tienen control de quien entra y sale de su habitación, ni quién entra y sale de la casa. Por lo tanto, siente el mundo online más privado, ya que da la sensación de ofrecer más control.

Aunque también están acostumbrados a ello. Hay miles de cámaras de vigilancia en las calles. Cada vez que una tarjeta de crédito nos cobra, esa transacción es seguida por el banco. Y esto puede ser algo cultural, ya que, en la antigüedad, el concepto de intimidad no existía. Toda la tribu vivía en la misma cueva y hacía la vida diaria en comunidad.

privacidad en la red 2

<h2>Los límites de lo privado</h2>

Mucha gente opina que la barrera de lo personal a lo público es muy pequeña y que la nueva generación comparte muchas cosas sin darse cuenta de lo que eso conlleva, vulnerando su propio derecho a la intimidad sin darse cuenta… Pero es posible que esto puede ser simplemente un punto de vista diferente entre dos formas de entender la privacidad. En lo que sí coinciden todos los expertos es en que falta mucha educación acerca del uso del internet y de cómo utilizarlo e interactuar con el mundo virtual.

Lo importante es saber dónde está el límite, que, aunque en muchos casos puede ser una opinión personal, también debe ser regulada para defendernos ante abusos. Por ejemplo, aunque en esencia es lo mismo, nos gusta que un banco disponga de nuestra huella digital para abrir nuestra caja fuerte, pero no que una cámara capte nuestra retina sin avisarnos y así el gobierno vaya haciendo seguimiento de nuestros movimientos sin que lo sepamos. Aunque en ambos nuestra información personal va a parar a una base de datos, en ese punto estriba la diferencia entre seguridad y espionaje. Algunos opinan que todos estos avances son ventajas que nos hacen la vida más agradable, mientras otros sólo ven una pesadilla digna de George Orwell.

La privacidad en internet es el nivel de seguridad que poseen los datos personales publicados en la red, siendo un término muy amplio en el que se pueden incluir las técnicas y tecnologías para proteger estos datos, las comunicaciones e incluso las preferencias de cada individuo. Todos los usuarios están preocupados por las violaciones de privacidad, ya que es muy alto el riesgo de que toda esa información personal caiga en malas manos. Según un estudio de Jupiter Research, alrededor del 70% de los consumidores online dicen estar preocupados por la privacidad online, mientras que sólo un 40% leen las normas de cada página web y un 82% daría información personal a un nuevo sitio web a cambio de la oportunidad de ganar $100.

Por ello, las empresas ponen gran empeño para proteger a sus clientes cada vez que se hace una compra online, se visita una red social o foro o simplemente se participa en un juego online. Si la contraseña de un usuario se ve comprometida, la identidad de la víctima puede ser empleada para cometer un delito o, directamente, ser robado.

<h2>Proteger los datos personales</h2>

Los profesionales de la informática están tratando siempre de mantenerse por delante de estos ciber-delincuentes y mantener protegidos a los usuarios y a las compañías online. Algunos de los delitos que se pueden realizar en internet son el robo de la identidad virtual, redirigir al usuario sin su permiso a una página no deseada, robo de la información del usuario o la introducción de virus en el computador.

Al igual que somos enseñados desde pequeños para evitar la delincuencia en la calle, para proteger nuestra privacidad en internet los expertos indican que lo principal es recibir una educación tecnológica. Así podremos estar prevenidos frente a ataques informáticos, siguiendo siempre las siguientes pautas: usar antivirus y otros programas que nos protejan, evitar páginas web desconocidas o comprar en sitios que parecen demasiado buenos para ser verdad (posiblemente no lo sean) y usar contraseñas fuertes consistentes en números, letras y caracteres especiales.

Ahora, estás preguntas vuelven a surgir con el internet de las cosas. ¿Esto qué es? Es un concepto que indica que todos nuestros aparatos van a estar conectados a internet: frigorífico, lavaplatos, televisión… Esta nueva forma de vida no sólo afectará a nuestro día a día, también nuestra salud de ello. En un futuro no muy lejano, estaremos conectados a través de relojes o ropa con médicos y hospitales. Si nos da un ataque al corazón, una ambulancia se personará en casa de forma automática o en el caso de contraer una enfermedad, saltaría un aviso inmediato que nos pondría en contacto con nuestro médico. Este sabrá darnos el tratamiento más óptimo porque dispondrá de nuestro historial en pocos segundos.

Pero no solo eso. Nuestra forma de vida será mucho más sencilla, algo que ya está pasando. Si buscamos un viaje a París, Google almacena esa búsqueda para ofrecernos productos relacionados con ello. Por ello, nos indica de forma personalizada cuando volvamos a entrar si hay nuevas ofertas de vuelos, nos recomienda hoteles o incluso nos muestra itinerarios o el tiempo para la fecha de nuestro viaje, facilitándonos tener que hacer esas búsquedas.

<h2>El precio de la seguridad</h2>

En este punto es cuando nace el debate: sabiendo que va a mejorar tu nivel de vida, ¿cederías un poco de libertad? Al igual que muchas cosas en la vida, hay que saber encontrar el equilibrio justo entre la libertad y vender nuestra información. Al dar permiso a las webs para que tengan acceso las temidas cookies o que guarden nuestras preferencias, no estamos indicando que Juan López es aficionado a la poesía y por ello es sensible y que guarda mucho dinero en el tercer cajón de la cocina. La herramienta que más usan los profesionales para medir estas estadísticas y mejorar la experiencia del usuario del sitio web, Google Analytics, no permite el uso de información sensible para realizar estos análisis, conocida como PII o Información Personal Identificable, por la que Juan López pasará a ser el usuario 52303 y nunca se le podrá reconocer como tal.

Por lo tanto, lo que estamos diciendo al buscador es que al usuario número 52303 le gusta cierto tipo de literatura, por lo que se le hacen recomendaciones acordes a sus gustos y así descubre nuevos autores, o que tiene la opción de hacer inversiones en la bolsa de Tokio si quiere aumentar su capital.

Si la web es confiable, lo único que hace Juan López al entregar la información requerida es hacer más simple su búsqueda de información, algo que le beneficia a él, recibiendo siempre el tipo de contenido que le interesa, y a la empresa, ya que puede ofrecer directamente lo que el usuario anda buscando. Nadie sabe quién es Juan López, es un usuario totalmente anónimo.

No hay que tener miedo de la tecnología, al igual que no se tienen miedo de los vehículos al cruzar la calle, sólo hay que tratar de comprenderla y adaptarse. El internet de las cosas nos ofrece un mundo nuevo y lleno de ventajas, siempre que se sepa cómo emplear y se haga con moderación. Y si no, ante la duda, pregunta.

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